miércoles, 11 de junio de 2014

LA RESISTENCIA NO VIOLENTA DEL PENSAMIENTO ECOLÓGICO

Por: Francisco Castillo

Esta mañana la tierra, nuestro planeta, amaneció vomitando. Harto de tanta porquería que hoy le estamos metiendo los más de 7200 millones de seres humanos que vivimos en él, mientras continuamos dentro de la licuadora aberrante del consumismo mundial. Nuestro planeta ya lleva décadas con este problema de indigestión crónica y cada día más se acerca el tiempo en que, de espasmo en espasmo, nos expulse a la gran mayoría en un colapso ambiental sin precedentes desde su nacimiento. Apenas somos unos recién llegados, la tierra ya cuenta con más de 4.500 millones de años y hace apenas unos 600 mil que la estamos pisando, o mejor, pisoteando. Aun no permanecemos ni el 4% del tiempo que duraron los dinosaurios dominando el planeta y me pregunto: ¿qué nos hace pensar que somos intocables?

Ilustración en http://consumociudadanoc3.blogspot.com/
2010/07/el-consumismo.html
En el último informe de la ONU sobre cambio climático se manifiesta que éste es causado en un 95% por la acción humana; los países más industrializados, los principales contaminantes responsables en gran parte de este desastre, hoy hablan de terrorismo como el nuevo demonio a exorcizar, obviando el horror que causan protegiendo las finanzas de los más ricos en cada continente, con la excusa de mantener estable el sistema económico mundial, aunque inestable el sistema ecológico planetario. Nos atiborran de información multisensorial con campañas cada vez más sugestivas y alienantes de consumo masivo. Eduardo Galeano dice que quienes poseen el mundo lo usan como un artículo que pronto hay que descartar, que es una mercancía de corta duración, tan corta como la duración de la gran cantidad de anuncios que la “ametralladora televisiva” dispara. Entonces Galeano se pregunta: ¿pero a qué otro mundo nos vamos a mudar? Y me pregunto: ¿Quiénes tienen boleto preferencial para salir primero hacia un nuevo planeta?

Si hay una postura ideológica, una corriente de pensamiento totalmente contraria al capitalismo salvaje, es aquella que promueven los que están convencidos de que pensar en todos es pensar en sí mismos; que proteger lo que nos queda para todos es resguardar lo que nos corresponde a cada uno. Un auténtico sentido del individualismo pasado por el necesario sentido de comunidad. Si somos capaces de cuidar nuestro territorio para que éste provea lo necesario, de modo que todas las formas de vida se conserven, se sostengan, seguramente estaremos preservando nuestra propia existencia. Es claramente la ideología de la no violencia, pero sí de la resistencia ante un sistema de mercados que cada día enriquece monetariamente a unos cuantos alrededor del mundo. Aquellos que al controlar los capitales también esclavizan física y mentalmente millones y millones de seres humanos con sus armas, sus medios masivos de información y sus transacciones políticas y electorales... sus mercancías! Hoy son tan poderosos que no queda sino la resistencia no violenta como alternativa a su hegemonía.

Todavía tenemos la posibilidad de que las agencias de publicidad no determinen lo que consumimos hora tras hora. Nos toca pensar en un nuevo orden económico, más azul como el agua y menos verde como el dólar, que nos ayude a resolver de otra forma lo que violentamente unos, en realidad muy pocos, han decidido sobre lo que parece ser la mayor crisis ambiental no natural por la que La Tierra alguna vez atravesó.



Referencias Bibliográficas:
 GALEANO, E. El imperio del consumo. Montevideo, Uruguay (2005).

WIKIPEDIA, La enciclopedia libre. Historia de la Tierra. (2014, 28 de marzo). Desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Historia_de_la_Tierra&oldid=73454078

WORLDOMETERS. Población mundial, Alimentos.
http://www.worldometers.info/es/

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