miércoles, 11 de junio de 2014

LA PELOTA RUEDA AUNQUE NO SE VEA

Por: Francisco Castillo

Poco se sabe en la actualidad de un proceso de suma importancia que se está desarrollando en nuestro país, la construcción del Plan Decenal de Seguridad, Comodidad y Convivencia en el Fútbol. En el sentido más estricto, se trata de la planeación de política pública, pues hace referencia a un documento que quedará validado por los principales actores intervinientes en el fútbol profesional colombiano – clubes deportivos, medios, patrocinadores, asociaciones de clubes y árbitros, representantes de la Federación Colombiana de Fútbol, representantes de Ministerios como el del Interior, Educación y Cultura, representantes del Ministerio Público, Policía Nacional, Coldeportes, representantes de las barras populares de fútbol (mal llamadas barras bravas) y organizaciones sociales entre otros múltiples actores -. El documento pretende convertirse en una hoja de ruta para el fútbol colombiano en tres aspectos fundamentales: Seguridad, comodidad y convivencia; pero, aquí surgen las primeras dudas ¿Qué significan la seguridad, la comodidad y la convivencia en el fútbol?, ¿Significan lo mismo para los dueños de los clubes deportivos que para los cronistas del fútbol?, ¿Acaso lo entienden de la misma forma los miembros de la barras populares y la fuerza pública policial?

Integrante de la barra popular de fútbol "La Garra Samaria"
en Barras Construyendo País / Coldeportes-FJMBN
Foto: Francisco Castillo
Lo que este documento proponga y valide deberá ser respetado y promovido por los gobiernos nacionales y locales de los próximos diez años y eso lo convierte en política pública, pero resulta preocupante que hasta hoy los consensos de orden político y filosófico no se han construido a pesar de que ya ha sido presentado un documento de borrador del plan para el cual las discusiones más estructurales no se han dado y para el que parece imperar un afán -más cercano al proceso electoral que a las necesidades nacionales- para promulgar su sanción presidencial en un momento en el que quienes se verán directa e indirectamente afectados por lo que será de nuestro fútbol han expresado claras diferencias en diversos escenarios.


Durante el último siglo el fútbol ha demostrado con suficiencia que no solo es un espectáculo en el que hoy se transan miles de millones de dólares anualmente alrededor del mundo. Este deporte claramente ha sido un reflejo directo de la sociedad que lo conduce y en su interior se han dado los grandes debates. El Ministerio del Interior juega en posesión del balón con una necesidad de meter el gol tan rápido como sea posible, al mejor estilo del balompié europeo, mientras muchos nos quedamos como espectadores en las tribunas y el resto de la sociedad colombiana permanece fuera del estadio sin enterarse sobre el desarrollo del partido.




[1] WHAL,  Alfred.  Historia  del  Fútbol,  del  Juego  al  Deporte.  Grupo  Zeta. Barcelona, 1997.

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